Las cubiertas son uno de los elementos más críticos de un edificio. Protegen frente a la lluvia, el viento, la radiación solar y las variaciones térmicas, y tienen un impacto directo en la eficiencia energética, el confort interior y la durabilidad de la construcción. Una reforma de cubierta bien proyectada no consiste únicamente en sustituir un acabado, sino en analizar el conjunto del sistema y su correcto funcionamiento.
En este apartado se explica qué es una cubierta, cuáles son sus componentes, cómo trabajan de forma conjunta y qué tipos de cubiertas existen, con especial atención a los criterios técnicos que se deben considerar en una reforma.
¿Qué es una cubierta?
La cubierta es el elemento constructivo que cierra el edificio por su parte superior. Su función principal es garantizar la estanqueidad frente al agua, pero también cumple otras funciones esenciales:
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Protección frente a agentes atmosféricos.
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Aislamiento térmico y, en muchos casos, acústico.
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Evacuación controlada del agua de lluvia.
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Contribución a la estabilidad estructural.
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Integración estética del edificio.
Una cubierta siempre debe entenderse como un sistema, formado por varias capas que trabajan de manera conjunta.
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- componentes de una cubierta
Aunque la configuración concreta varía según el tipo de cubierta, en general una cubierta está formada por los siguientes elementos:
1- Estructura portante
Es el elemento resistente que soporta el peso propio de la cubierta y las cargas que actúan sobre ella (nieve, viento, mantenimiento, etc.). Puede estar formada por:
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Forjados de hormigón.
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Estructuras de madera.
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Estructuras metálicas.
En una reforma es fundamental comprobar el estado de la estructura, su capacidad portante y la existencia de deformaciones, humedades o ataques biológicos.
2- Formación de pendientes
La pendiente permite la correcta evacuación del agua. Puede conseguirse mediante:
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Forjados inclinados.
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Capas de mortero de formación de pendientes.
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Paneles aislantes con pendiente incorporada.
Una pendiente insuficiente es una de las principales causas de filtraciones y patologías en cubiertas.
3- Barrera de vapor
La barrera de vapor limita el paso del vapor de agua desde el interior del edificio hacia las capas frías de la cubierta, evitando condensaciones intersticiales. Su colocación y continuidad son clave, especialmente en cubiertas con alto nivel de aislamiento térmico.
4- Aislamiento térmico
El aislamiento térmico reduce las pérdidas energéticas y mejora el confort interior. Puede realizarse con distintos materiales:
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Poliestireno expandido (EPS).
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Poliestireno extruido (XPS).
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Lana mineral.
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Poliuretano.
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Aislantes naturales.
La elección del material depende del tipo de cubierta, del sistema constructivo y de las exigencias energéticas del edificio.
5- Impermeabilización
La impermeabilización es la capa que garantiza la estanqueidad frente al agua. Puede ejecutarse mediante:
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Láminas asfálticas.
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Láminas sintéticas (PVC, TPO, EPDM).
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Sistemas líquidos continuos.
En una reforma es habitual renovar completamente esta capa, ya que su degradación es la causa más frecuente de filtraciones.
6- Capa de protección
Protege la impermeabilización frente a daños mecánicos, radiación solar y cambios térmicos. Puede ser:
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Grava.
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Solado fijo o flotante.
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Baldosa filtrante.
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Vegetación (en cubiertas ajardinadas).

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1. estructura de cubierta (vigas de madera)
2. tablero hidrófugo (madera aglomerada)
3. lámina freno de vapor
4. aislamiento térmico (lana de roca)
5. lámina impermeable transpirable
6. rastrelado de madera
7. cubrición (teja cerámica)



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7- Cubrición
La cubrición es la capa exterior visible de la cubierta y constituye la primera protección frente a la lluvia, el sol y el viento. Su función es evacuar el agua y proteger las capas inferiores, además de definir en gran medida la imagen arquitectónica del edificio.
En cubiertas inclinadas, la cubrición es un elemento fundamental y puede estar formada por:
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Teja cerámica (curva, plana, mixta).
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Teja de hormigón.
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Pizarra natural.
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Chapa metálica o panel sándwich.
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Placas de fibrocemento u otros materiales industriales.
La cubrición no suele ser estanca por sí sola, por lo que debe trabajar conjuntamente con láminas impermeables, rastreles, capas de ventilación y elementos de fijación adecuados.
En cubiertas planas, la cubrición puede adoptar la forma de una capa de acabado o protección superficial, como:
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Solados transitables.
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Grava.
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Pavimentos técnicos.
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Sistemas ajardinados.
En una reforma, la elección o sustitución de la cubrición debe tener en cuenta la pendiente, el clima, el peso, la compatibilidad con la estructura existente y el mantenimiento futuro.
8- Sistema de evacuación de aguas
Incluye sumideros, canalones y bajantes. Un diseño y mantenimiento adecuados son esenciales para evitar acumulaciones de agua y sobrecargas.




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- tipos de cubierta


Conclusión y Valoración
La reforma de una cubierta es una oportunidad para mejorar de forma decisiva el comportamiento del edificio. Un sistema bien diseñado y correctamente aislado reduce las pérdidas energéticas, mejora el confort interior y previene patologías futuras. Invertir en una cubierta eficiente no solo protege el edificio, sino que supone un ahorro energético sostenido y una mayor durabilidad a largo plazo.
Cubiertas planas
Son aquellas con pendientes reducidas (normalmente inferiores al 5%). Son muy habituales en edificación residencial y terciaria.
Cubierta plana convencional
El aislamiento se sitúa bajo la impermeabilización. Es un sistema tradicional, pero más sensible a condensaciones si no se diseña correctamente.
Cubierta plana invertida
La impermeabilización se coloca bajo el aislamiento, que suele ser de XPS. Ofrece mayor protección a la lámina impermeable y una mayor durabilidad.
Cubierta ajardinada
Incorpora una capa de vegetación. Mejora el comportamiento térmico, la integración paisajística y la gestión del agua de lluvia, pero requiere un diseño específico y mayor control estructural.
Cubiertas inclinadas
Presentan pendientes superiores al 5% y evacúan el agua de forma más rápida. Suelen estar formadas por una estructura portante, una o varias capas de impermeabilización, aislamiento térmico y una cubrición exterior.
Cubierta de teja
Puede ser de teja cerámica, de hormigón o mixta. Es uno de los sistemas más tradicionales y duraderos si está bien ejecutado.
Cubierta de pizarra
Muy utilizada en determinadas zonas climáticas. Destaca por su durabilidad y su imagen arquitectónica.
Cubiertas metálicas
Formadas por paneles o chapas metálicas. Son ligeras, rápidas de ejecutar y muy habituales en edificación industrial y contemporánea.
Cubierta de mansarda
La cubierta de mansarda es un tipo especial de cubierta inclinada compuesta por dos pendientes en cada uno de sus lados: una pendiente inferior muy pronunciada y una pendiente superior más suave. Esta configuración permite aprovechar el espacio bajo cubierta como superficie habitable.
Es habitual en edificios históricos y entornos urbanos consolidados, y suele ejecutarse con cubriciones de pizarra, teja plana o chapa metálica, especialmente zinc o cobre.
En reformas de cubiertas de mansarda es fundamental prestar atención a:
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La correcta impermeabilización de los encuentros entre pendientes.
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La continuidad del aislamiento térmico y la barrera de vapor.
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La ventilación de la cubierta.
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La integración de huecos, lucernarios y elementos ornamentales.
La rehabilitación de este tipo de cubiertas requiere un estudio detallado del estado de la estructura y del cumplimiento de la normativa vigente, especialmente cuando se interviene en edificios protegidos.
- Servicios -
Proyecto de reforma de envolventes
Ofrecemos servicios completos de arquitectura para el desarrollo de reformas de envolventes en edificios residenciales, acompañando al cliente en todo el proceso, desde el estudio inicial hasta la finalización de la obra.
Cada proyecto se concibe como una inversión a largo plazo, donde el diseño, la funcionalidad y la viabilidad económica deben trabajar de forma conjunta.

Estudio previo y
diseño arquitectónico
Este estudio permite definir una propuesta realista y optimizada antes de avanzar en el diseño.
A partir de ese análisis se desarrolla una propuesta de arquitectura que combina:
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Solución a patologías existentes.
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Selección de sistema de fachada acorde a la situación del edificio.
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Propuesta de tipología, despiece y colores de fachada.
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Análisis de sistemas constructivos a reformar.
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Mejora en la eficiencia energética.

Proyecto de Ejecución
Se redacta toda la documentación técnica necesaria para:
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Solicitar licencias.
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Definir el edificio con precisión.
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Garantizar una correcta ejecución de la obra.
Incluyendo planos, memorias, detalles constructivos, mediciones y presupuestos, asegurando que la obra pueda ejecutarse sin imprevistos ni indefiniciones.

Dirección de Obra
Durante la construcción, se realiza la dirección de obra, controlando que el edificio se ejecute conforme al proyecto aprobado, a la normativa y a los criterios de calidad definidos.
Se coordinan los distintos agentes implicados y se resuelven los aspectos técnicos que surgen durante el proceso.
